Las ideas son, por definición efímeras, y por obligación fugáces.
Sobrevuelan por encima de nuestras cabeza, buscando un sitio donde alojarse.
Se puede pensar en las Musas, en el Azar, en el Esfuerzo, o en Dones Innatos.
Materializar una idea no es más que definir su forma.
Empujarla al mundo real.
Las tres dimensiones y todo lo que conlleva.
Una especie de nacimiento, pero con diferentes órganos implicados.
Con la representación, la idea se hace visible.
Perceptible y palpable.
Se conserva en el tiempo.
Mantiene su intención y da esquinazo al olvido.
Desaparece así la naturaleza suicida de las ideas.
Compartir el producto de la creación es casi siempre necesario.
De este modo, el mensaje se extiende y el objetivo se vislumbra en el horizonte.
Con esta finalidad nace Cabeza Disecada.
Una propuesta para salvar a las ideas de su quema personal. Periódicamente propondremos un catálogo de creaciones propias, en los que la Moda, el Diseño, la Música o la Fotografía serán algunos de los campos donde jugaremos nuestras cartas.
A modo de taxidermista queremos crear, conservar y exponer las ideas de cada uno de los integrantes de este equipo, pudiendo así mostrar las diferentes miradas personales y únicas de cada uno de los colaboradores, obteniendo como resultado, una variedad de trabajos diversos en técnica y con una total libertad creativa; Siempre abiertos a nuevos proyectos y propuestas. Algo así como una casa por amueblar o un cuaderno que estrenar.
Comienza, Cabeza Disecada.
Por Emo Díaz